
Creando el Rincón de Estudio Perfecto
Hola a todos y todas,
no os imagináis la ilusión que me hace tener este espacio para escribir y compartir lo que he aprendido dentro de la universidad y fuera de ella a lo largo de estos años.
Para los que no me conocéis, acabo de terminar el grado de Educación Primaria. ¡Sí, por fin! Ha sido un camino increíble que sumo a mi título de Educación Infantil y a mi especialización en Pedagogía Terapéutica (PT). Después de tantos años entre apuntes, trabajos y prácticas, tengo la cabeza llena de ideas y, sobre todo, unas ganas enormes de compartirlas.
Una de las cosas que más me preguntan padres y compis de profesión es cómo ayudar a los niños a concentrarse. Y aunque hay mil trucos, todo empieza por un sitio clave: su rincón de estudio.
Crear un espacio adecuado es como preparar el terreno antes de plantar una semilla. Si lo hacemos con cariño y cabeza, veremos florecer su atención y sus ganas de aprender. Y da igual si tu peque tiene 3 añitos y empieza a hacer sus primeros garabatos, o si ya está en primaria con sus deberes, trabajos y exámenes. Estos consejos sirven para todos. Vamos al lío.
1. Un lugar fijo: "Este es MI sitio"
Igual que tenemos un sitio para comer y otro para dormir, necesitamos uno para estudiar. Buscad un rincón en casa que sea exclusivamente para eso. Si puede ser fuera de las zonas comunes como el salón (donde está la tele y todo el jaleo), ¡mucho mejor!
Para los más peques (3-6 años), basta con una mesita y una silla de su tamaño en su habitación. Para los más mayores (7-12 años), un escritorio bien definido será su base de operaciones. La idea es que su cerebro asocie ese lugar con "ahora toca concentrarse y aprender".
2. Mobiliario cómodo: ¡A su medida!
No hace falta gastarse un dineral, pero sí pensar en su comodidad.
- La mesa: Que sea lo bastante grande para que puedan tener su libro o cuaderno y el estuche sin que se les caiga todo. Un espacio para crear y darle rienda suelta a su creatividad.
- La silla: Una en la que se puedan sentar con la espalda recta y los pies apoyados en el suelo. Si la silla es un poco alta, un reposapiés o una simple caja resistente puede ser la solución. Así evitamos que sientan alguna dolencia o postura incómoda de la espalda en un futuro.
- El toque estrella: Un corcho en la pared es genial. Pueden colgar su horario, un dibujo que les encante, la tabla de multiplicar o esa poesía que tienen que aprenderse. Ver su progreso les motiva un montón.
3. El orden es nuestro amigo
Un escritorio lleno de papeles, juguetes y restos de la merienda es una fiesta de distracciones. Un espacio limpio y ordenado le da a nuestro cerebro una sensación de calma y control increíble.
- Usad botes para los lápices, bandejas para los folios y cajones o cajas de colores para guardar lo que no estén usando.
- El móvil y la tablet, ¡lejos! A no ser que los necesiten para una tarea concreta, su sitio está en otra habitación. Son los mayores ladrones de atención que existen.
- Rutina de recogida: Dedicar los últimos 5 minutos a dejarlo todo ordenado para el día siguiente es un hábito que les servirá para toda la vida.
4. Que se haga la luz
Estudiar con poca luz hace que forcemos la vista, nos duela la cabeza y nos entre sueño.
- La luz natural es la mejor aliada. Si es posible, poned el escritorio cerca de una ventana.
- Si usamos luz artificial, además de la lámpara del techo, un flexo o lámpara de mesa es fundamental. Un truco de profe: que la luz venga del lado contrario a la mano con la que escriben. Así, si son diestros, la luz desde la izquierda; y si son zurdos, desde la derecha. De esta forma no se hacen sombra al escribir.
5. Un ambiente de paz (y bien ventilado)
La concentración es tímida y se asusta con el ruido.
- Necesitamos silencio. La música, aunque nos guste, suele ser una distracción para tareas que requieren memorizar o entender algo nuevo. Quizás para trabajos más mecánicos o artísticos pueda funcionar, pero para estudiar, la tranquilidad es oro.
- Una temperatura agradable (ni frío ni calor) y ventilar la habitación unos 10 minutos antes de empezar es clave. Un cerebro bien oxigenado piensa mucho mejor.
Y si a pesar de todo, veis que en casa es imposible, no pasa nada. Las bibliotecas son lugares mágicos y perfectamente preparados para esto.
Espero de corazón que estos pequeños trucos os sirvan para crear un rincón de estudio genial. A veces, el mayor apoyo que podemos darles es, simplemente, prepararles un buen entorno.
¡Un abrazo enorme y a por todas!
